¿Cómo puedo celebrar cuando el mundo está sufriendo?
- Laura Hernandez

- 2 dic 2025
- 3 Min. de lectura
La temporada de fiestas puede despertar una mezcla compleja de alegría, presión, soledad, expectativas culturales y recuerdos de dinámicas familiares no resueltas. En nuestra práctica, abordamos este tiempo desde una lente abolicionista, entendiendo que el sufrimiento existe dentro de una red más amplia de conexión, historia y fuerza comunitaria. Sanar no es un logro individual. Es un tejido colectivo que construimos juntas y juntos.
En nuestra página principal aparece una cita de la poeta y lideresa feminista comunitaria Maya Q’eqchi’-Xinka, Lorena Cabnal, cuyo pensamiento inspira profundamente esta visión. Ella describe la sabiduría que sostiene a los pueblos Maya y Xinka como una fuerza colectiva que emerge en momentos de crisis. Como comparte, “en el pueblo Maya y Xinka, tú naces con una razón de existencia y aportas con tu tejido de conciencia en la Red de la Vida”. Durante la pandemia por COVID-19, recordó que la resiliencia ancestral no es una idea abstracta, sino una práctica viva.
A continuación, presentamos tres prácticas inspiradas en esa mirada para acompañarnos durante esta temporada.
1. Recurre a tus recursos, incluso a los silenciosos
Las fiestas pueden traer emociones encontradas. El estrés por reuniones, el duelo por quienes ya no están y las tensiones familiares pueden aparecer al mismo tiempo. Muchas veces minimizamos lo que sentimos porque pensamos que no es “tan grave” comparado con otros tipos de sufrimiento.
Pero nuestras emociones nos recuerdan que formamos parte de una historia relacional más amplia. Volver a leer a nuestras autoras, enviar un mensaje, pedir apoyo o reconectar con una amistad son formas de regresar al tejido de la vida. Como explica Lorena,
“empezamos a comunicarnos entre mujeres con saberes ancestrales y nos vamos acuerpando para hacer fuerza. También vienen abuelas y abuelos, compañeres con sus caminos, hermanes plurales con su sabiduría plural hermosa, espiritual y sanadora”.
La sanación comunitaria no es estandarizada. Surge mediante el cuidado, los rituales y la conexión en todas sus formas.
2. Honra tus sentimientos sin juzgarte
Las fiestas también pueden amplificar memorias pasadas. Algunas son reconfortantes; otras pueden abrir heridas. Lorena ha hablado con gran honestidad sobre su propia historia de violencia, desplazamiento y el largo camino para recuperar su sentido de valía. Ella afirma que “vale la pena sanar las memorias de dolor que quedan profundamente internalizadas en nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, nuestro corazón, nuestro espíritu, nuestros sentimientos… porque somos cuerpos que merecemos disfrutar de la alegría, de los afectos, de los placeres”.
En una época que nos presiona a lucir felices o complacientes, recordar esta verdad es esencial. Escucharte con honestidad es un acto de resistencia. Reconocer cuando necesitas protección, descanso o apoyo es un acto profundo de amor propio, y actuar desde esa conciencia no tiene por qué verse perfecto.
3. Crea o recupera rituales que te den sentido
Los rituales nos ayudan a anclarnos cuando todo se siente abrumador. No tienen que ser elaborados ni seguir una sola tradición. Puedes crear nuevos, transformar los que ya existen o volver a prácticas culturales que antes sostuvieron a tu familia.
Algunas personas celebran el solsticio de invierno. Otras encienden velas para sus ancestras, cocinan alimentos que evocan pertenencia o hacen pausas intencionales de gratitud. Los rituales tienen más que ver con otorgar significado que con cumplir una actividad. Como recuerda Lorena, “lo comunal también es político”. Cuando conectamos, lloramos, celebramos o descansamos en comunidad, fortalecemos los lazos que los sistemas de opresión han intentado romper.
Conclusión
Lorena nos muestra que sanar es un acto profundo de amor por la vida. Resume la interconexión Maya Q’eqchi’ en una frase poderosa: “tú soy yo y yo soy tú”. Durante esta temporada, recuerda que no tienes que cargar todo sola o solo. Perteneces a un tejido amplio, con raíces mucho más profundas que cualquier celebración.
Su mensaje final resuena intensamente en nuestro trabajo: “no perdemos la indignación, pero sí recuperamos la alegría”.
Que esta temporada abra espacio para ambas cosas.
Fuente:Todas las citas de Lorena Cabnal provienen de su entrevista publicada por Avispa Midia: “Tejernos en conciencia para sanar la vida”. Disponible en https://avispa.org/lorena-cabnal-tejernos-en-conciencia-para-sanar-la-vida/
Comentarios